Hoy el Presidente del Gobierno se ha entrevistado con Barack Obama. Acabo de leer la transcripción de su comparecencia ante los medios de comunicación: hablaron de Afganistan, Iran, crisis económica. Básicamente reafirmaron sus posiciones compartidas en estos ámbitos, e hicieron votos por reforzar la relación entre dos países aliados y amigos.
Obama no sólo es el Presidente de USA; se ha convertido en un icono de la izquierda europea, en una especie de nuevo Che Guevara. Sí, bueno, los dos personajes no se parecen nada en lo ideológico, pero sí en que han sido tomados como imágenes de progreso, rebeldía frente al destino, avance para la igualdad, en eso sí. Debe ser algo estupendo entrevistarse con un personaje que ya ha hecho historia, y que a buen seguro se va a convertir en uno de los presidentes de EEUU más recordados, a la altura de JFK, FDR o Lincoln.
Sobre todo, porque el icono habló bien de Zapatero y de España, especialmente en un ámbito, el de las energías renovables y el tren de alta velocidad, donde dijo que éramos líderes mundiales. Es curiosa la fascinación que en el extranjero despierta algo a lo que en España no le prestamos excesiva importancia. El otro día la Fundación Ideas organizó una Conferencia con The Center for American Progress. Su presidente, John Podesta, el que fuera jefe de gabinete de Bill Clinton en la Casa Blanca y una de las personas más influyentes de los demócratas americanos, dijo textualmente: “en materia de energías renovables, venir a España es venir al futuro. Aquí se han hecho cosas que en EEUU mucha gente discute que se puedan hacer. Son un ejemplo y les felicito por ello. Están a la vanguardia en la lucha contra el cambio climático”. Obama debe haber hablado con Podesta, porque hizo referencia a esta realidad, y no es la primera vez.
¿Somos conscientes de que en el extranjero piensan en España como un país a la vanguardia en un campo tan importante como éste? Creo que ni nuestra prensa, siempre tan derrotista, ni nuestra forma de ser, siempre tan dada la autocrítica, nos lo permiten, y mucho menos si detrás de esta realidad está el continuo impulso del Gobierno de Zapatero, que ha entrado en esa dinámica tan ibérica en la que se le hace responsable sin desmayo de todos los males del país. Obama puede decir misa, que aquí nos va fatal en todo, ¡qué sabrá ése¡

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