El otro día estuve en la Conferencia Política del Partido Socialista de los flamencos de Bélgica. En todos los sitios es lo mismo ¿Puede la izquierda europea remediar el desastre en el que está sumida (8 gobiernos de 27 países) a través de la crisis económica? En principio, parece que la crisis financiera y económica puede ayudar, dicen la mayoría de los socialdemócratas europeos, igual que está ayudando a Obama. Estoy completamente de acuerdo, pero añado que esto sólo pasará si somos capaces de fijar en la opinión pública que la causas de esta crisis son las ideas conservadoras y las soluciones sólo están viniendo desde posiciones tradicionalmente socialdemócratas. Y para eso hay que trabajar en esas propuestas. El Consejo del Partido Socialista Europeo a celebrar en Madrid el próximo 1 y 2 de diciembre puede ser una magnífica oportunidad para ello.
En España estamos en el Gobierno, y es todo un poco diferente, pero en la mayoría de países europeos lo que ha ocurrido es que la agenda política ha venido marcada en los últimos años por la seguridad, el terrorismo y la inmigración, y el mensaje de la derecha, más retórico, emocional y simple que el nuestro, ha calado en el electorado. La crisis cambia completamente la agenda, y eso nos beneficia. Si hablamos de crear empleo, de controlar los mercados para el interés general, de garantizar que la ética se impone a la pura avaricia en las transacciones comerciales, la izquierda parte con ventaja. Pero hay que hacer una advertencia: si la crisis es muy aguda, los beneficiarios no serán nuestros compañeros socialistas de otros países, sino los partidos antisistema. Así que la crisis, si es verdaderamente dramática, no es ninguna buena noticia para la democracia.

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