La democracia está basada en la lucha entre varios partidos políticos por conseguir el Gobierno, que no el poder, pues el poder en una sociedad capitalista se comparte con otras personas muy distintasde las que firman el BOE. Esta lucha redunda en un beneficio para la sociedad, pues el partido en la oposición siempre estará atento a sacar a relucir los defectos del partido en el Gobierno, obligando a este último a mejorar si no quiere perderlo, y a perderlo en favor de otro partido si hace las cosas mal.
Todo este engranaje está basado, no obstante, en que el partido en la oposición tenga la suficiente capacidad como para llegar a colocar sus mensajes críticos en el conjunto de la ciudadanía, o el partido en el Gobierno sus acciones beneficiosas para la sociedad. Y ello, en una democracia mediática como la nuestra, no sólo depende de él sino de los medios de comunicación que ejercen de filtro entre los partidos y la ciudadanía. Si el conjunto de esos medios de comunicación hacen política en favor del partido en el Gobierno o en la oposición, difícilmente la democracia de partidos podrá alcanzar una suficiente calidad. De ahí que sea tan importante como el pluralismo político el pluralismo informativo, y de ahí que sea un asunto mayúsculo de calidad democrática las obscenas manipulaciones de las televisiones públicas, como Canal9, siendo una gran noticia para el conjunto de la democracia la desgubernamentalización del RTVE en la anterior legislatura.
Pero tan importante como ello es el pluralismo informativo en los medios de comunicación privados. Es decir, que la información que se transmite al ciudadano sea plural, es decir, que los emisores de opinión y de información no trabajen para el partido en el Gobierno o en la oposición, sino para la ciudadanía, de manera lo más objetiva posible. Y eso es algo que se echa de menos en nuestra sociedad. En España, parece como si los medios hicieran política, no información, sobre todo los de la derecha. Me dio auténtica verguenza ajena a ABC presumir varios días después de las elecciones gallegas de haber sido decisivo en el triunfo del PP. Igual que son humillantes las advertencias de los tertulianos de la COPE a los líderes de este partido, como si fueran sus subordinados. Son periodistas que hacen política abiertamente (tipo Luis Herrero), y que reproducen los argumentarios de un partido político como si fuera información objetiva. Y compiten entre ellos a ver quién es más fiel al ideario conservador. O peor aún: son ellos los que marcan el argumentario del partido. En EEUU está pasando algo así. Son los comentaristas de FOX NEWS los que están liderando la oposición republicana a Obama.
La democracia de partidos es una bendición, pero la democracia mediática…no lo veo tan claro. Porque al fin y al cabo, ¿quién ha elegido a esta gente para que monopolicen el debate político e ideológico? Desde luego, el pueblo no.

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