Cuando el PSOE llegó al Gobierno en 2004, sabía que en España teníamos un problema de corrupción que no había aflorado porque nadie se había tomado en serio su investigación y persecución. Por eso se fortaleció la Fiscalía Anticorrupción. 5 años después, esta Fiscalía reforzada está sacando a la luz un gran número de escándalos, y los ciudadanos asisten atónitos a un espectáculo deprimente que va a hacer mucho daño a la política en España.
Ante todo, deberíamos congratularnos de que en este país se persiga la corrupción. Pero inmediatamente debemos combatir todos unidos la sensación de que todos los políticos, con independencia de su filiación partidaria son igual de corruptos, y de que ahora hay más corrupción que nunca.
Lo primero no es verdad. Aquí hay partidos que han vivido una trama corrupta a sus más altos niveles y otros que no. Además, hay partidos que han reaccionado en todos los casos expulsando a los militantes imputados en estos casos y otro, el PP, que cuenta entre sus filas a dirigentes imputados en todo tipo de delitos sin que les suponga ello ningún problema -léase Fabra- y que reaccionan ante la corrupción intentando cuestionar la labor de la fiscalía, la policía y la judicatura cuando ésta persigue a sus correligionarios. Con todo, tampoco es justo decir que los políticos del PP son en su mayoría corruptos. Lo que me indigna es la reacción contra el denunciante, la desfachatez de Camps y su tropa, pasando del tema y tomando a todos los valencianos por estúpidos, pero puede que Camps, Costa y Rambla sean unos corruptos, pero ni por asomo se puede decir lo mismo de la inmensa mayoría de los representantes políticos de dicho partido.
Lo segundo es más falso todavía. No es que ahora haya más corrupción, es que ahora se persigue mucho más, porque por primera vez un Gobierno está poniendo todos los medios para que este tipo de delitos se depuren. Y eso hay que explicarlo, porque los demagogos van a venir en seguida a decirnos que pasemos de la política porque no es de fiar, cuando ha sido la política, la de este Gobierno, la que está posibilitando que todo esto salga a la luz, caiga quien caiga, los nuestros o los suyos.
Debemos actuar rápidamente, porque cuando la ciudadanía pierde la confianza en la política la alternativa siempre es peor para la democracia.

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