El mundo se mueve muy deprisa, y el mundo de la política más deprisa todavía. Lo que hace tres meses era motivo de escándalo o de éxtasis, aquello que parecía que iba a arrasar con todo o a salvarlo, hoy es un lejano recuerdo cerca del olvido. Reconozcámoslo: cabalgamos un potro desbocado, y a la mayoría de los yonquis de la política nos gusta que sea así. La adrenalina sube y los días pasan más deprisa. Periodistas, gabineteros, políticos, hinchas de partidos, todos vivimos la vorágine.
Pero qué pasa si a alguno de nosotros nos dicen que debemos pararnos a pensar. Y encima nos lo dice el que más manda. De repente nos espetan: ¡tú, salte del ring y toma nota¡ ¡Reflexiona, medita, encuéntrame respuestas¡ Lo que pasa es que creas un think tank. Yo soy uno de los que ha sido llamado a esta misión.
La línea editorial de de este blog no puede ser ajena a este relato. Tengo experiencia en dar mamdobles en el ring, pero ahora no me toca. Aquí encontrareis más reflexiones sobre los problemas del planeta que sobre la actualidad de la última semana. Más alusiones al debate ideológico que a la batalla partidaria. Más largo recorrido que regate corto. Encontrareis también la convicción de que la izquierda es el futuro, de que nuestros valores son mejores y por ello también más exigentes; trataré de trasmitir esta convicción con argumentos, pero también con emoción, cuando merezca la pena emocionarse.

Suscríbete por email!